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04 de abril de 2017. World Copper Conference 2017. Foto: Juan Carlos Recabal

La dura crítica de Landerretche a la minería: “Hemos optado por el silencio, como si tuviéramos algo por lo que avergonzarnos”

Durante la segunda jornada de la Conferencia Mundial del Cobre, el presidente del Directorio de Codelco realizó una fuerte crítica la estrategia adoptada, durante años, por la minería. Hoy, aseguró, la ciudadanía devuelve indiferencia.

Por muchos años la minería pensó que podía desarrollarse a espalda de las personas, en el anonimato. Y aunque la estrategia funcionó por algún tiempo, hoy demuestra ser  una estrategia errada, aseguró el presidente del Directorio de Codelco, Óscar Landerretche, durante la Conferencia Mundial del Cobre que finalizó este miércoles en Santiago, Chile.

Hoy, afirmó Landerretche en una dura crítica a la minería, la ciudadanía le devuelve la mano a la industria con indiferencia y poca valoración.

El presidente del Directorio de Codelco, sostuvo que no es posible ejecutar el plan de inversiones por US$18.000 millones que contempla la estatal para los próximos años, si no es de cara a la gente, y advirtió que hoy es un desafío para la minería en Chile recuperar la confianza y valoración por parte de la ciudadanía.

Extracto del discurso de Óscar Landerretche, durante la Conferencia Mundial del Cobre:

“(…) Nuestra compañía, que tanta riqueza y orgullo entregó a Chile durante el Siglo XX está materializando un ambicioso plan de inversiones y de cambio organizacional que busca conservar el liderazgo de la empresa a través de una minería eficiente, sustentable e innovadora.

(…) Sin embargo, este proceso transformador al interior de nuestras operaciones no es suficiente para alcanzar las exigencias que la sociedad le impone a nuestra industria. El desafío más complejo que enfrenta la minería es cómo recuperar la confianza y valoración de parte del a ciudadanía.

El súper ciclo minero generó un conjunto de distorsiones y prácticas inapropiadas que hoy estamos padeciendo y que se expresan en relaciones laborales crispadas y complejas, en excesiva tercerización, en la inflación de costos, en la sobreinversión y en una larga serie de etcéteras que tenemos que resolver.

Sin embargo, una de las mayores distorsiones que a mi juicio generó esa época fue la idea de que la minería se podía desarrollar a espaldas de la gente, de forma inadvertida. La estrategia de varias compañías apuntó durante muchos años abiertamente al anonimato, a no estar en los medio ni en los debates públicos.

Es necesario reconocer que esa estrategia, durante varios años, fue efectiva, que rindió frutos y permitió desarrollas proyectos y conservar operaciones sin el juicio crítico de la opinión pública. Pero no siempre fue así en el sector empresarial chileno.

En nuestro país, hasta la década de los años ’90, existía lo que denominamos la Fisa. Una feria que se desarrollaba en un recinto de un sector popular donde una vez al año las empresas y la ciudadanía se encontraba. Todos los chilenos con la edad suficiente tenemos recuerdo de ese evento con nuestras familias en una foto al lado de un tractor o de una maquinaria que las empresas mostraban. Durante esos días el empresariado se reunía y discutían sus desafíos en esa misma instancia, ahí, cerca de los ciudadanos.

Fisa HistóricaEl mensaje, el objetivo de esa feria era, nosotros los empresarios, nosotros las empresas traemos tecnologías, traemos el futuro a las personas. Era una feria ciudadana.

El nuevo milenio, desafortunadamente, trajo nuevas prácticas empresariales; entre ellas se abandonó la Fisa y las reuniones pasaron a ser en lugares como éste (cerrados), en el que estamos hoy, lejos de la ciudadanía y a espaldas del país.

Solo hablamos con medios especializados dirigidos a hombre del mundo ABC1 como si al resto de la población no le interesara o no fuera a entender la minería, sus beneficios, sus oportunidades y sus efectos. Mejor comunicarnos con aquellos que entienden de este negocio, del mercado de commodities como los que estamos presentes (en esta conferencia). Yo les pregunto ustedes, ¿qué porcentaje de nuestros compatriotas sabe que en estos días se está desarrollando la principal reunión minera a nivel mundial?, ¿qué porcentaje se siente orgullo del liderazgo que Chile tiene en este sector?

Lo que estamos discutiendo aquí ciertamente va a aparecer en los medios especializados, pero lo que estamos discutiendo aquí ¿estará mañana en las portadas de los diarios o en los canales de televisión masivos?

Esta estrategia del anonimato a mi juicio es una de las principales responsables del deterioro de los niveles de conocimiento y confianza que la ciudadanía siente por el empresariado en general y en particular por esta industria.

Distintos estudios demuestran el alto desconocimiento que existe sobre nuestra actividad en los sectores más populares y entre las mujeres, quienes tienen buena disposición ante la minería, pero su brecha de información es tan grande que se sienten lejanas a esta industria.

Particularmente preocupante es el nivel de desconocimiento y rechazo del mundo de los jóvenes, que nos impide anticipar en qué escenarios vamos a desarrollar nuestros proyectos. De acuerdo al Minero barómetro 2016 en promedio más del 90% de los chilenos conocen poco a las empresas mineras.

En tanto, el Informe Monitor de Responsabilidad Social Corporativa de Mori de este año, indica que solo el 2% de los encuestados nombra a las empresas como socialmente responsables.

¿Cómo van a confía en nosotros si no nos conocen? No saben lo que hacemos ni saben dónde estamos, ¿cómo van a empatizar con nuestros proyectos si no les hemos explicado las externalidades positivas que conllevan? Hemos dejado que algunos grupos monopolicen el discurso de las externalidades negativas, ¿cómo van a confiar si no identifican rostros humanos detrás de la industria, ¿cómo van a confiar si no los invitamos a esta mesa?

Los desafíos que hoy enfrenta nuestro sector tienen respuesta en aquellos empresarios del pasado que vieron un valor en reunirse con la ciudadanía, en destinar recursos para que la gente pudiera conocer y tocar los equipos mineros.

En Chile la minería es el sector productivo más moderno, que genera los mejores empleos, que más tecnología ha desarrollado, que más recursos ha entregado al país y que nos ha permitido sentarnos a la cabecera de una industria a nivel global. No obstante, la mineras hemos optado por el silencio, como si tuviéramos algo por lo que avergonzarnos, como si tuviéramos algo que ocultar. Es natural que la ciudadanía se pregunte ¿qué les es necesario esconder?, ¿habrá algo inapropiado?, ¿qué omiten de su funcionamiento?, ¿hay igualdad de oportunidades?, ¿hay amiguismo?, etcétera, etcétera, etcétera. Y como esas sospechas crecen, la ciudadanía nos ha pagado con su lejanía y desconfianza.

No es posible ejecutar el plan de inversión de US$18 mil millones que tenemos para los próximos años, con recursos de todos los chilenos y chilenas, si no es de la forma en la que lo hacían aquellos empresarios de la Fisa (…)”.

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