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La receta para el futuro Codelco

Despejar rápido el episodio con la Contraloría y enfocarse en los proyectos estructurales, son algunas de las recomendaciones de cinco personajes que han estado ligados a la estatal.

(Diario Financiero) Seis meses se cumplen desde que salió a la luz el conflicto entre Codelco y la Contraloría General de la República que en una auditoría reservada detectó irregularidades al interior de la estatal.

La intervención del estamento liderado por Jorge Bermúdez desató un enfrentamiento entre representantes de ambas entidades, a lo que se suma la conformación de una comisión investigadora en la Cámara de Diputados (que acaba de extender su trabajo por unos tres meses), así como una denuncia ante la fiscalía y una demanda ante el 25 Juzgado Civil de Santiago, donde la minera pide aclarar si la corporación se rige por su Ley de Gobierno Corporativo o por el estatuto de los servicios públicos.

Pero no sólo eso, la administración de la empresa solicitó directamente a los parlamentarios la actualización de estos cuerpos jurídicos, apuntando a que existe una superposición de las normas en disputa. El diferendo incluso se coló en la carrera presidencial con propuestas de algunos de los candidatos.

El veredicto de un grupo de exejecutivos y de la dirigencia sindical es unánime: urge solucionar a la brevedad este conflicto, para que la empresa más importante del país pueda enfocarse de una vez por todas en los retos que debe enfrentar en las próximas dos décadas, un periodo que para la minería es el equivalente a un suspiro.

“Lo más lógico es que con la Contraloría se llegue a un acuerdo donde prime el sentido común. Codelco es de todos los chilenos, su objetivo es que aporte lo máximo de excedentes al fisco, tal como lo ha hecho durante su historia. Esto no quita que la Contraloría pueda fiscalizar, pero no se le puede aplicar a Codelco las mismas reglas que al resto de las instituciones del Estado”, asegura Diego Hernández, actual presidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), quien dirigió los destinos de la cuprífera entre 2010 y 2012.

Añade que para mantener el mandato que tiene la corporación, se necesita que la empresa esté regida por normas que le permitan competir en igualdad de condiciones con sus pares privadas. Esto implica, dice, una mayor agilidad y un sistema de control adecuado para una compañía productiva “que maneja una cantidad importante de contratos, de gente y de recursos, lo que es muy distinto al control de una empresa no productiva. Hay que entenderlo así y por eso Codelco tiene un estatuto especial”.

Un juicio similar hace el exvicepresidente del distrito norte de Codelco, Sergio Jarpa, quien agrega que esta controversia es dañina para ambas instituciones.

“Es difícil entender que el Consejo de Defensa del Estado esté actuando contra la principal empresa del Estado, eso finalmente afecta a la imagen de Codelco. Todo esto finalmente se ha transformado en un choque de personalidades”, asegura.

Para el actual gerente general de Marubeni LP, quien varias veces ha sonado como candidato a asumir la presidencia ejecutiva de la cuprera, es muy riesgoso que el desenlace de esta situación sea que a Codelco se la trate como a los demás servicios públicos. “Es cosa de ver cómo funcionan otras entidades, cuánto se demoran en licitar; la burocracia significaría una mochila para la empresa”, advierte.

Los expertos aclaran que su postura no va por dejar a Codelco exenta de supervisión, considerando el control que ejerce Cochilco y las auditorías que, eventualmente, puede realizar la Contraloría. Sin embargo, dicen que hay acusaciones en las que se ha faltado a la verdad.

“Hasta el momento sólo se ha presumido la existencia de corrupción. No quiero decir que de plano no exista, pero catalogar a toda la empresa y a sus ejecutivos de corruptos, es bastante injusto” señala Jarpa.

En esa línea, Marcos Lima, quien fue presidente ejecutivo de Codelco entre 1996 y 2000 y director entre 2010 y 2015, plantea que es fundamental mantener los elementos de fiscalización al funcionamiento de la minera.

“No se puede decir que estamos en una compañía que es de todos los chilenos y negar la información. No por casualidad Codelco fue reconocida como una de las empresas más transparentes del mundo, eso te refleja que se hace bien el trabajo”, asegura.

A opinión del actual presidente de la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC) y representante en la mesa de los operarios de Codelco, Raimundo Espinoza, lo que en realidad se requiere es fortalecer a la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), porque es la institución que realmente entiende la forma en que se desarrollan los proyectos mineros. “Codelco debe actuar como una empresa regida por la Ley de Sociedades Anónimas y tener la libertad de competir de igual a igual con las grandes empresas”, manifiesta.

Avanzar con los proyectos estructurales

Más allá de la coyuntura con la Contraloría, Codelco sigue buscando una salida para uno de los desafíos más importantes de sus 46 años de vida: evitar una abrupta caída en sus niveles de producción a raíz del envejecimiento de sus yacimientos y la consecuente mayor complejidad de las condiciones operativas de estos.

La solución es la implementación de los denominados proyectos estructurales, tarea que tras cerca de una década de maduración sigue apareciendo como titánica. Entre estas iniciativas figura la renovación de faenas centenarias: El Teniente y Chuquicamata. También está la evolución de Andina, división emplazada en un distrito que presenta uno de los mejores niveles de leyes de cobre del mundo.

“No existe una compañía minera con esa cartera de proyectos a nivel mundial, con unas proporciones como éstas”, asegura Marcos Lima.

Las proyecciones de la estatal apuntan a que las dos primeras iniciativas concentrarán cerca de la mitad de los US$ 40 mil millones que tienen previsto invertir en los próximos diez años.

La meta es poder contener la producción en torno a 1,8 millón de toneladas por año, que es el nivel actual.

El encarecimiento y la extensión en los plazos han sembrado dudas en torno a la viabilidad de este plan de inversiones. Sergio Jarpa dice que los proyectos estructurales enfrentan dos desafíos de magnitud: los problemas técnicos no resueltos, como el estallido de roca en las obras del Nuevo Nivel Mina de El Teniente, y apuestas de gestión muy difíciles de lograr.

“Si esos dos desafíos no se resuelven esos proyectos no son rentables y habría que revisar su continuidad”, advierte.

El riesgo detrás de esta posibilidad es que los costos de producción de la estatal podrían dispararse y dejarla fuera de mercado, al tiempo que lograr maximizar su producción es un imperativo para Codelco.

“La obligación de la administración es explotar todo el potencial de los yacimientos y sacarles el máximo de provecho, trabajando de acuerdo a su calidad y dimensión”, opina Diego Hernández.

El presidente de la Federación de Supervisores de Codelco (Fesuc), Ricardo Calderón, pone el acento en el rol que los casi 20 mil operarios de la cuprera tienen para poder dar con la Codelco del futuro y que, fundamentalmente, pasa por la incorporación de nuevas dinámicas y procesos.

“No podemos ir contra corriente de los enormes cambios que hay que hacer. Tenemos que ser partícipes más activos, para eso se requiere una contraparte activa que dé la oportunidad. Hay que estar abiertos también a poder construir acuerdos sobre todos los temas a través del diálogo, como por ejemplo, sobre productividad”, concluye.

Mantener el foco de la compañía en Chile y en la explotación de cobre

En los últimos años a Codelco se le abrieron dos frentes de potencial desarrollo: la internacionalización y la explotación del litio.

La búsqueda de oportunidades más allá de nuestras fronteras no es un proceso nuevo para la estatal. Ha invertido en exploración en Brasil y México y a ello se suman las tratativas que actualmente sostiene con este mismo fin en Mongolia y Ecuador.

Hasta ahora el resultado de estas experiencias no le ha generado mayores réditos.

Tanto para exejecutivos como para los representantes sindicales, el foco de la compañía debe estar en incrementar los ingresos a partir de la explotación de las reservas que ya están probadas en Chile y, al mismo tiempo, redoblar los esfuerzos de exploración a nivel local.

“Hemos sido críticos de las exploraciones desarticuladas. En momentos Codelco incluso ha exportado tecnología. Desde el punto de vista de los profesionales uno puede decir que abre puertas al extranjero, pero la pregunta es ¿si tenemos en Chile el 30% de las reservas de cobre del mundo, no será mejor concentrarse en eso?”, apunta Ricardo Calderón, presidente de la Fesuc.

El llamado es a desarrollar una estrategia pragmática en medio de la estrechez financiera, aprovechando sus ventajas competitivas, al igual que la infraestructura, la propiedad minera, los prospectos de exploración y el desarrollo del negocio en Chile.

A esto se suma la rigidez con la que en ocasiones trabaja la estatal. “Si tenemos el conflicto con la Contraloría, imagina las trabas que tendría Codelco operar afuera con la agilidad que se necesita. Es mucho más difícil ganar de visita que de local. Entonces, con las restricciones y por la experiencia poco exitosa, Codelco no es competitivo”, resume Sergio Jarpa.

El peso del negocio del litio

El mandato presidencial que la minera recibió para diversificar su portafolio entrando a la explotación del litio, tampoco es visto como una alternativa adecuada para la empresa.

Los entrevistados insisten en que el foco de la corporación debe estar en aquello que sabe hacer y donde tiene experiencia de sobra.

A esto se suma el tamaño del negocio asociado a la producción de litio. “Si el negocio del cobre está en los US$ 56 mil millones anuales, el del litio debe ser de US$ 3 mil millones”, comenta Marcos Lima.

Calderón añade que estamos ante una industria con un peso similar a la de los arándanos en términos de volumen de negocio. “Siendo un negocio diferente y más chico, es más razonable que Codelco se concentre en el cobre y los subproductos de éste”, apunta.

Asimismo, la tecnología y el procesamiento de ambos minerales son completamente distintos. Para Diego Hernández, en este caso el Estado debería utilizar un modelo similar al que aplicó con Corfo para desplegar esta explotación. “Hay que pensar en un sistema distinto, para concentrarse en lo que la empresa está haciendo que aún es perfectible”, asegura.

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