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Mejorando en Fraser: el capítulo peruano

Perú, en marzo de este año, pasó a encabezar el listado de países más atractivos para invertir en minería según el ranking del Instituto Fraser, pero una mirada más de cerca revela la existencia de falencias. Un estudio elaborado por Instituto de Ingenieros de Minas del Perú busca recoger el desafío.

Para Chile los resultados del Índice de Atracción de la Inversión Minera presentado en marzo por el Instituto Fraser fueron estrepitosos, cayó 28 puestos y por primera vez fue superado por Perú quien, según el organismo canadiense, pasó a ser la mejor plaza en América Latina para desarrollar actividades mineras.

Pero el ranking elaborado por el Instituto Frase es, en estricto rigor, un índice compuesto por dos variables: el primero, el Best Practices Mineral Potential Index destaca el potencial geológico del país y representa el 60% de la evaluación final. El restante 40% lo conforma el Policy Perception Index que agrupa 15 factores políticos sensibles a la inversión minera, entre ellos, el sistema legal, el régimen impositivo, la estabilidad regulatoria y la regulación laboral.

Indice de Atracción Minera (Instituto Fraser)

Mientras el primer indicador es liderado por Perú (considerando solo países de la región), el segundo lo encabeza una provincia argentina: Salta. Perú solo aparece en la quinta posición tras Chile, la Provincia de San Juan (Argentina) y México. Por eso, lejos de generar complacencia los resultados han servido de lineamientos para intentar consolidar la percepción sobre la minería peruana.

Recientemente el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP) elaboró un informe denominado “Índice Fraser: Análisis de su evolución y una propuesta de mejora de nuestra calificación”, en el que identifican seis factores que requieren de acción inmediata para mejorar el atractivo del país como destino de las inversiones mineras.

Las variables en las que Perú registró un bajo rendimiento en relación a otras jurisdicciones mineras son: 1) incertidumbre en relación a reclamos de tierras en disputa, 2) incertidumbre en relación a áreas protegidas y zonificación territorial, 3) calidad y cobertura de infraestructura, 4) acuerdos socioeconómicos y condiciones para el desarrollo comunitario, 5) regulaciones administrativas y laborales y 6) seguridad ciudadana.

Percepción Política (Instituto Fraser)

Las propuestas

El estudio fue presentado el pasado viernes 17 de noviembre por el consultor Oswaldo Tovar y el presidente del IIMP y gerente general en Compañía de Minas Buenaventura, Víctor Gobitz., quien explicó a Latinominería el alcance de alguna de las propuestas.

En relación a la incertidumbre sobre a reclamos de tierras en disputa, por ejemplo, el documento elaborado por el IIMP propone que el Ministerio de Energía y Minas (MEM) cuente con una base de datos que registre dichas transacciones, las mismas que varían en función del tiempo y los atributos económicos de dichos terrenos.

“Contar con este registro permitiría alinear expectativas entre las partes involucradas”, destaca el documento.

Además, agrega, se podrían establecer juzgados especializados en temas mineros donde se resuelvan controversias entre inversionista y sociedad de manera ágil.

En relación al ítem “Incertidumbre en relación a áreas protegidas y zonificación territorial”, donde Perú tampoco fue bien evaluado, el informe propone tener precaución con la metodología para definir el concepto de cabecera de cuenca (actualmente en elaboración por la Autoridad Nacional del Agua). Al respecto, la reglamentación podría “generar una restricción adicional al desarrollo de capitales”.

También se propone permitir Trabajar en Áreas Naturales Protegidas estableciendo criterios técnicos más elevados y con garantías específicas.

  • El documento propone establecer juzgados especializados en temas mineros, ¿no se “judicializaría” aún más el conflicto socio-ambiental?

La propuesta del IIMP es generar confianza y alinear expectativas a través de la transparencia: registrando y compartiendo a través del MEM las transacciones de acceso a tierras comunales y estableciendo las mejores prácticas.

El autor de la investigación, Oswaldo Tovar, plantea el establecimiento de juzgados especiales, busca resolver las dificultades asociadas a exceso de carga procesal de los juzgados con los que hoy se pueden postergar indefinidamente proyectos, pero también busca resolver problemas de desconocimiento y aplicación eficaz de las normas (existen resoluciones judiciales que van en contra de la Ley General de Minería).

La Ley Orgánica del Poder Judicial contempla la existencia de 5 tipos de juzgados especializados (civil, penal, trabajo, agrarios y familia) dejando abierta la posibilidad de crear otros, como por ejemplo, minero. Al tener juzgados especializados en minería no se corta el derecho de apelación -que siempre existe y existirá-, sino que se le da mayor velocidad y precisión a las respuestas del Poder Judicial. Si decimos que el sector minero es importante para el país, entonces hay que darle los recursos que resuelvan las controversias de manera rápida y en cumplimiento de la ley.

Los conflictos sociales no se dan por pedir un adecuado y oportuno cumplimiento de la ley, sino por otros factores. Una situación similar sucede con la Fiscalía, donde cada vez es más común tener fiscales locales amenazados por la población y, por tanto, no pueden hacer cumplir la ley. Para ello sería idóneo tener el apoyo de fiscales externos a la localidad para apoyar en el desbloqueo de carreteras o mitigar acciones violentistas.

  • El documento señala que el concepto de cabecera de cuenca busca “generar una restricción adicional al desarrollo de capitales”. ¿Existe una estimación de cómo y a cuántos proyectos mineros podría impactar el concepto de cabecera de cuenca?

El concepto de “cabecera de cuenca” se nutre del desconocimiento y del temor de la población sobre sus fuentes de agua, tanto en cantidad como en calidad. Actualmente las operaciones y nuevos proyectos, no solo mineros, sino también de riego, hidroeléctricas, piscicultura, carreteras, etc., pueden desarrollarse en cabecera de cuenca de manera sostenible sin afectar negativamente la oferta de agua, sino que inclusive impactan de manera positiva.

Por ejemplo, los embalses de agua para generación hidroeléctrica en épocas de estiaje sirven para proveer agua a la agricultura y población; así como proyectos de trasvase entre cuencas permiten el desarrollo agrícola, construyendo economía; etc.

Victor GobitzEn el caso particular de los proyectos mineros, la gran mayoría (más del 90%) están en zonas altas, pero la tecnología disponible hace que puedan desarrollarse de manera armoniosa y sostenible. A diferencia de la década de los setenta y ochenta, ya no es posible verter relaves a ríos ni lagunas, ni a efluentes sin tratamiento.

En claro contraste a la actividad minera formal, la mayoría de ciudades del Perú vierten sus residuos domésticos sin tratamiento y no se dice nada al respecto.

Las normas deben tener relación con la realidad, es incorrecto decir que los ríos “nacen en la cabecera”, quizás es una redacción bastante simple que nos ha llevado a una idea falsa. Los ríos nacen (se nutren de agua) a lo largo de toda la cuenca, y probablemente en la cabecera no se genera ni el 5% del caudal total que alimenta a la población.Como ejemplo, el río Rímac tiene como un gran aportante de agua al Túnel Graton (que no está en cabecera) y que en época de estiaje aporta cerca del 25% del agua que alimenta a la ciudad de Lima, que tiene 9 millones de habitantes. Este túnel lo hizo la minería para uso minero en los años sesenta, y gracias a él se puede dar agua potable a cerca de 2 millones de limeños.

  • ¿No es legítimo poner restricciones al desarrollo de capital y que sea el Estado quien defina qué zonas son aptas para la minería?

No está en discusión el Ius Imperium del Estado, sino el criterio con el que se desea “zonificar” como herramienta para “restringir”. El solo hecho de tener población en expansión hace que zonas desérticas de la costa se hayan convertido en áreas de generación económica con agricultura, y para ello se requieren inversiones en cabecera de cuenca, desde proyectos de embalses, trasvases, hidroeléctricas, etc. La minería es una actividad más, que puede y tiene que ser bien gestionada ambientalmente.

La principal restricción para que haya o no haya minería debiese ser la existencia o no de un yacimiento, y una vez encontrado el yacimiento debiese diseñarse la mejor opción para que la operación sea sostenible (ambiental-económica-social). El colocar restricciones al desarrollo productivo sin mayores criterios técnicos o alejados de la realidad no hace otra cosa que encarecer la oferta para todos. En general, como sociedad debemos aprender que siempre van a existir formas buenas y malas de hacer las cosas, hasta una piscigranja puede generar contaminación si se maneja mal.

  • El documento proponer establecer criterios más estrictos para poder operar en áreas naturales protegidas ¿Son compatibles ambos objetivos (preservación y desarrollo productivo)?

Cerca del 18% de nuestro territorio continental (sin contar el mar territorial) son Áreas Naturales Protegidas (ANP). Pero nos olvidamos que en algunas de ellas se desarrolla la tala ilegal, narcotráfico o minería ilegal.

En la ruta de debate ambiental nos hemos olvidado que el cuidado del medio ambiente tiene como objetivo ulterior garantizar el suministro de servicios ambientales al ser humano. Esto no significa restringir su uso, sino asegurar que existirá abastecimiento, así es como funciona la vida real: nadie se abastece de arroz/azúcar/aceite/agua en casa o en el mercado para no usarlo, sino que dirigimos acciones para aseguramos de tener abastecimiento gracias a un “aprovechamiento sostenible”.

Una prueba fehaciente de que es posible hacer minería en ANP es la realidad actual. En el Perú existen operaciones mineras totalmente formales rodeadas de campos de cultivo, dentro de ANPs, en cabeceras de cuenca, que conviven armoniosamente con la población. Tenemos que ser conscientes que toda actividad del hombre (no sólo minería) puede hacerse con mal estándar como también con excelente estándar.

Hay un estigma muy afianzado en la sociedad de que la mina necesariamente contamina y eso no es real. Un claro ejemplo (entre muchos) es el de Antamina, en algún momento de su diseño se tuvo que optar por bajar el concentrado por tubería (mineroducto) bordeando el Parque Nacional de Huascarán en lugar de camiones que lo atraviesen con el riesgo de derrames. Así se decidió el mineroducto ya que era lo mejor pese a que demandó una mayor inversión.

  • Una de las propuestas relacionada a los acuerdos socioeconómicos indica: “Herramientas no solo descriptivas como en los EIA, sino predictivas”, ¿podría señalar a qué tipo de herramientas se refiere y dónde se aplican?

Actualmente los EIA piden un simple listado de actores, y eso genera una tabla descriptiva sin mayor utilidad que “saber quiénes son los actores”. Como mineros y como sociedad estamos muy cerca de comprender que las herramientas sociales deben ser más sofisticadas, tal y como lo hacen otros sectores (banca, retail, etc) para sus “estrategias de fidelidad”: utilizan mapas de poder, redes de decisores, etc.

Las operaciones donde hubo menos conflictos hicieron algo distinto de lo que pide la norma. Hoy existe un sesgo y preferencia por minimizar el “área de impacto” de un proyecto, como si impactar fuese sinónimo de negativo. En cambio, los proyectos y operaciones que han salido adelante han creado círculos concéntricos a la operación de alianzas estratégicas.

Necesitamos transmitir a la población una visión de largo plazo a través de Planes Estratégicos de Desarrollo, una mirada conjunta entre el Estado-Sociedad – Inversionista para apalancar el desarrollo regional y macrorregional con los recursos que obtenga el Estado de la explotación de yacimientos, distinto a lo que se hace hoy, donde primero se espera una emergencia para ver si hay dinero y luego se piensa en qué hacer.

Somos un “país rico en oportunidades, pero con mentalidad pobre al momento de evaluarlas”, donde nuestras regulaciones todavía están dirigidas a administrar la escasez en lugar de aprovechar el impulso y oportunidad; el cambio es tarea de todos.

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