(El Mercurio) Un período de 11 años terminará hoy, cuando -con la presencia del Presidente Piñera y autoridades argentinas- se reinicien oficialmente las importaciones de gas desde el otro lado de la cordillera a la zona central del país, a través del gasoducto GasAndes, controlado por CGE. El hidrocarburo corresponde a contratos suscritos por Colbún.

Se trata de la concreción de los acuerdos alcanzados entre ambos países tras meses de negociación y en los que se suministrará el recurso proveniente del yacimiento Vaca Muerta, en la cuenca de Neuquén, que en esta primera instancia será recibido por la eléctrica del grupo Matte.

Son tres los convenios que suscribió la firma local con las petroleras CGC, Panamerican y Winthershall, que totalizan 4,1 millones de metros cúbicos diarios del hidrocarburo. Respecto de los precios, estos son similares a los que comercializan del otro lado de la cordillera y están entre US$ 4,2 y US$ 4,3 por millón de BTU.

La importancia es que con este nivel, el gas natural argentino entraría de lleno a competir con las centrales termoeléctricas a carbón, ya que sumando el costo por transporte de entre US$ 1,5 y US$ 2 por millón de BTU, el cálculo es que un ciclo combinado se podría tener un costo de operación en torno a los US$ 45 por MWh. Este sería un nivel competitivo respecto de las termoeléctricas a carbón, por lo que en caso de una necesidad de mayor operación de estas unidades, desde la industria estiman que es factible que vaya desplazando al carbón en la matriz.

[VEA TAMBIÉN: Argentina visa primer envío de gas desde Vaca Muerta a Chile]

La ministra de Energía, Susana Jiménez, explica que el gas argentino es una oportunidad para el sistema eléctrico, “por la necesidad de flexibilidad operacional en el sistema debido al fuerte incremento en la participación de energía renovable variable, y por el desafío de la descarbonización de la matriz, donde el gas puede jugar un papel relevante desplazando la generación en base a carbón”.

Despegue incipiente

Sin embargo, este sería solo el primer paso para elevar la participación del gas. Por ejemplo, el contrato de Colbún se extiende hasta mayo de 2019, cuando comienza el invierno argentino y sube la demanda local, ya que la producción interna aún no está a la capacidad adecuada para abastecer a ambos mercados. A esto se suma el incierto cuadro político, que el próximo año debe enfrentar una nueva elección presidencial. De hecho, Colbún tiene considerado utilizar este suministro para la operación del sistema eléctrico en forma ocasional, lo que fue refrendado desde el Coordinador Eléctrico, dado que “no existe información concreta de disponibilidad para los próximos meses, por lo que el impacto de la reanudación de la importación se podrá verificar en algunos meses más”.

De todos modos, la intención es que más empresas se sumen a la importación del gas trasandino. Enel ya cuenta con dos contratos en etapa de evaluación de permisos de exportación para abastecer a sus centrales de la Región de Valparaíso. Al mismo tiempo, evalúa comprar volúmenes para su central GasAtacama, ubicada en la zona norte del país, área en la que Engie estaría haciendo análisis similares.

“Colbún da la partida, pero ahora debieran empezar a sumarse otras empresas, aunque es un desafío llegar a buenos contratos. Si efectivamente se agregan, vamos a volver a tener una cantidad grande de centrales carboneras que tendrán que cerrar. Esto, en el año 2000, fue una cosa de tres años que centrales termoeléctricas nuevas cerraron porque llegó el gas natural, y el norte grande estuvo mucho tiempo con un mínimo de carbón”, explica Francisco Aguirre, director de Electroconsultores.