(El Mercurio) Las empresas internacionales que hacen usualmente pronósticos de precios futuros de commodities (EPFC) son bancos de inversión y otras empresas y organismos tales como Bloomberg, Commodity Research Unit (CRU), y Wood Mackenzie.

Los modelos usados para predecir el precio de commodities en el mediano plazo (hasta 4 años) se basan mayormente en estimaciones de la oferta y demanda futura, así como de los inventarios de bolsa. Ello se denomina los “fundamentos” del mercado.

Otros modelos utilizados consideran ya sea la memoria histórica de estas variables, la información de costos futuros de proyectos mineros, o variables financieras.

Lo que estos modelos no hacen, obviamente, es predecir el momento de la caída o alza del precio debido a eventos que no dependen de los fundamentos y que se denominan “factores especulativos o de expectativas”.

Se estima que desde el inicio del superciclo en 2004, el tiempo en que el precio estuvo determinado por los fundamentos fue de 59%, mientras que el resto del tiempo el precio del cobre estuvo controlado por las expectativas. Los fundamentos siempre mandan en el mediano plazo desde 1 a dos años y más, mientras que el tiempo ininterrumpido con control por parte de fuerzas especulativas llega a poco menos de dos años.

La información de oferta futura de cobre de mina la proveen varias empresas e instituciones especializadas en minería, en cambio la información de demanda futura de cobre se basa en el crecimiento del producto interno bruto y la producción industrial de cada país, información que publican mensualmente empresas como Consensus Forecast y otras, además de numerosas instituciones nacionales e internacionales.

El superciclo

Las EPFC predijeron una reducción en el precio del cobre desde 2005 hasta 2008, como vemos en la Figura 1. Por ejemplo, en marzo 2005 la estimación de precios era de poco más de 100 c/lb para los siguientes tres años en promedio, cuando el precio real se situó en 315 c/lb. En junio 2006, la estimación de precios por parte de las EPFC para los siguientes tres años fue de 178 c/lb, cuando el precio real se situó en 290 c/lb.

La razón principal de las subestimaciones del precio por parte de las EPFC fue la sobreestimación de la oferta de cobre de mina en cerca de 9% en los cuatro años que precedieron a la crisis de 2008. Ello se debió a los anuncios por parte de mineras, ya desde 2004, de aumentos de la producción, típicos de los ciclos de alto precio, los que obviamente no se pudieron cumplir.

En Chile, por ejemplo, las minas Spence y Gabriela Mistral comenzaron a producir en 2007 y 2008 respectivamente, pero su performance estuvo muy por bajo la capacidad de diseño durante los primeros años de operación, es decir produjeron mucho menos de lo esperado. Lo mismo ocurrió en 2011 con la mina Esperanza, en 2013 con Caserones, y en 2014 con Sierra Gorda.

Las predicciones sobre demanda en los cuatro años que precedieron a la crisis de 2008 fueron acertadas, con un error de predicción de menos 1,5%. Desde 2005 a 2007 el cobre en inventarios de bolsa se mantuvo en cerca de dos días de uso, es decir no había cobre en el mercado.

Consecuencias de la subestimación del precio futuro

Una de las principales consecuencias negativas de las subestimaciones del precio fue que las empresas mineras decidieron no iniciar grandes proyectos de inversión antes de 2008, salvo contadas excepciones.

Las empresas deciden sus grandes inversiones en base a varios criterios. Primero, requieren de un yacimiento que esté listo para dar partida a la construcción, con su ingeniería básica hecha, con el estudio de impacto ambiental aprobado, con derechos de suelo, aguas, y contratos de energía avanzados.

Segundo, necesitan un proyecto robusto económicamente, que asegure cierta rentabilidad mínima en el largo plazo. Las empresas utilizan usualmente el método precio incentivo para estimar el precio de largo plazo (6 a 25 años).

Y tercero, necesitan que la tendencia del precio en el mediano plazo (tres a cinco años) sea al alza. Ello viabiliza el financiamiento. Si el pronóstico del precio en el mediano plazo fuera a la baja, es más difícil que una empresa con cotización en bolsa pueda obtener la decisión de ir adelante en la construcción de una mina. Por ello los datos de inversión muestran una alta prociclicidad.

Uno de los efectos más gravitantes positivos en Chile de la subestimación de precios al comienzo del superciclo, fue que ello indujo a elaborar presupuestos fiscales más conservadores, lo que aumentó el ahorro del país en los dos fondos soberanos (el Fondo de Estabilización Económico Social (FEES) y el Fondo de Reserva de Pensiones (FRP)), creados en 2007, los que lograron acumular cerca del 15% del PIB.

Ahora, es muy importante entender que el precio de referencia no es el estimado para el año siguiente, sino que es el promedio del precio para los diez años siguientes. ¿Por qué hacer esto? Porque ello obedece a la política fiscal de Balance Estructural o balance cíclicamente ajustado que se aplica desde el año 2001, y que requiere estimar los ingresos que obtendrá el fisco excluyendo el efecto de fluctuaciones cíclicas tanto de la actividad económica como del precio del cobre.

El procedimiento fue creado en 2001 y comenzó a operar desde ese año hasta 2018, brindando mayor transparencia a la estimación del presupuesto del país. Algunos de los miembros del CPRC han ido cambiando en el tiempo, ante una invitación personalizada del Ministerio de Hacienda. Las personas que integran el CPRC son expertos en estimación del precio y provienen de instituciones privadas, universidades, y empresas.

Como ejemplo, el precio de referencia 2006 fue establecido a mediados de 2005 por el CPRC y, junto a los costos de operación promedio estimados por el Ministerio de Hacienda para la minería del cobre chilena en 2006, se obtuvo la recaudación tributaria presupuestada para este año. Los excedentes de recaudación tributaria con respecto a la recaudación tributaria presupuestada se ingresaron al FEES y al FRP.