(Pulso) Un pequeño ejército de trabajadores de ciudades y pueblos de Bolivia aborda los autobuses para el último tramo de un viaje que puede durar días. Los caminos de tierra serpenteantes y llenos de baches, el aire delgado a gran altura y la difícil tarea de llevar mano de obra a la cegadora blanca llanura del salar más grande del mundo, se interponen entre quienes sueñan con extraer las riquezas de litio de Bolivia y convertirlas en baterías para automóviles eléctricos.

Estos trabajadores pasarán dos semanas en el salar de Uyuni, en el extremo sur de Bolivia, antes de regresar a casa para un descanso de siete días. Están intentando construir una mina de litio de clase mundial en la cima de las montañas de los Andes, a unos 12.000 pies (3.600 metros) sobre el nivel del mar en el corazón de Bolivia. El puerto más cercano está a al menos 500 kilómetros y al otro lado de la frontera.

Desde arriba, esta vasta área parece tan blanca que se confunde con una gigantesca llanura nevada. La sal se cristaliza en la estación seca, formando millones de hexágonos con apariencia de baldosa que abarcan un área tan grande como el estado de Connecticut. Durante la estación húmeda, está cubierta por una delgada capa de agua que forma un espejo gigante, que refleja el cielo con tanta claridad que la línea del horizonte desaparece. El efecto visual atrae a miles de visitantes y al Rally Dakar cada año, lo que lo convierte en el principal destino turístico de Bolivia.

Sacar el litio será mucho más difícil que llevar a los turistas. La mayoría de los observadores tienen dudas respecto de si el litio de Bolivia soportará alguna vez a una operación minera comercial. Sin embargo, el gobierno está ansioso por aprovechar el hambre global de un mineral esencial para alimentar automóviles eléctricos y producir baterías de almacenamiento. La ambición es transformar finalmente a Bolivia en un fabricante de baterías recargables dentro de los autos totalmente eléctricos de Tesla Inc. y los casi 300 modelos de vehículos eléctricos que se espera que lleguen al mercado para el año 2022, según Bloomberg NEF.

“Bolivia será un actor relevante en el mercado global de litio dentro de cuatro o cinco años”, dijo Juan Carlos Montenegro, gerente general de la estatal Yacimientos de Litio Bolivianos, o YLB. “Y no planeamos detenernos allí”.

El gobierno boliviano, el régimen populista más antiguo de América del Sur, prometió convertirse en un actor el en mercado de los minerales y las baterías utilizando a sus propios ingenieros. Su planta piloto en Uyuni ha producido cerca de 250 toneladas de carbonato de litio este año, e YLB dijo que puede llevar la producción a 150.000 toneladas dentro de cinco años. Esto convertiría a Bolivia en una de las naciones con mayor producción y la fuente de aproximadamente el 20% del litio del mundo para 2022, según las proyecciones de Bloomberg NEF.

Pero el país también necesita la ayuda de las pocas empresas extranjeras que no se desaniman ante la posibilidad de extraer litio de uno de los lugares más remotos del planeta. Y parece que hay al menos uno dispuesto a correr ese riesgo.

ACI Systems Alemania GmbH no tiene experiencia previa en extracción. Con sede en Zimmern ob Rottweil, un pueblo rural en el corazón de la Selva Negra de Alemania, la compañía es una subsidiaria de ACI Group, que brinda apoyo de gestión de proyectos a las industrias fotovoltaica, de baterías y automotriz. ACI Systems Alemania emplea solo a 20 personas y fue creada únicamente para enfocarse en la construcción de una mina de litio en Bolivia. Su máximo ejecutivo, Wolfgang Schmutz, está apostando a que tendrá éxito en una nación empobrecida que ha frustrado a una larga lista de empresas de litio de élite.

“Conozco Bolivia. “Yo y otros en la compañía tenemos relaciones personales con el país”, dijo Schmutz en una entrevista telefónica. “Hasta ahora hemos hecho todo lo que hemos prometido. Hay una relación de confianza que queremos seguir desarrollando”.

ACI recientemente firmó un acuerdo con el presidente de Bolivia, Evo Morales, para construir una operación de litio de US$250 millones, el primer paso hacia la fabricación de cátodos y baterías en Bolivia. Se espera que el acuerdo se formalice este mes en una empresa conjunta 49-51 con YLB. La empresa alemana aún no ha obtenido financiación para el proyecto.

La razón para intentarlo es clara: se espera que la demanda de litio aumente más del doble para 2025. El mineral suave y ligero se extrae principalmente en Australia, Chile y Argentina. Bolivia tiene mucho –9 millones de toneladas que nunca se han explotado comercialmente, la segunda mayor cantidad en el mundo– pero hasta ahora no ha habido una forma práctica de extraerlo y venderlo.

Llevar la oferta de Bolivia al mercado ayudaría a las mineras de litio que hasta ahora han tenido dificultad para satisfacer la demanda mundial. Los principales productores –FMC Corp. y Albemarle Corp. en Estados Unidos, SQM en Chile y Tianqi Lithium Corp. en China– están invirtiendo miles de millones para expandir sus operaciones existentes. Incluso los más experimentados están sufriendo contratiempos: SQM ha reportado retrasos y dificultades inesperadas para expandirse en Chile y Albemarle informó paralizaciones en sus operaciones en Chile, China y Australia por diferentes motivos durante el tercer trimestre.

ACI no tiene antecedentes en relación con salares o la fabricación de piezas de batería. Pero tiene metas muy optimistas en Bolivia. El acuerdo de la compañía alemana con YLB requiere una inversión inicial de US$250 millones para construir una planta de procesamiento de litio en Uyuni, con una producción que comenzará en 2021 y alcanzará una capacidad total de hasta 40.000 toneladas de hidróxido de litio por año para fines de 2022, aproximadamente el doble de la capacidad que tiene FMC, el cuarto productor mundial, en sus operaciones en Argentina.

Los precios del litio alcanzaron niveles históricos a principios de este año, ya que el carbonato de litio de Sudamérica se vendió a un promedio de US$15.700 por tonelada en mayo y junio antes de que los precios cayeran a alrededor de US$$14.375 por tonelada en octubre, según Benchmark Mineral Intelligence.

Chris Berry, analista y fundador de la firma de investigación House Mountain Partners LLC., espera que los precios del litio se estabilicen en alrededor de US$12.000 por tonelada, lo que dejaría a casi un tercio de los proyectos actualmente en tramitación fuera de la curva de costos. La gran apuesta de Bolivia sería, en el mejor de los casos, marginal.

La dinámica del mercado podría no ser tan importante para el gobierno boliviano, que considera la industrialización del litio como el próximo paso después de la nacionalización de la minería y los hidrocarburos.