(El Mercurio) Un breve paso por Chile tuvo Donald Lindsay, máximo ejecutivo de la minera canadiense Teck esta semana, justo después que la compañía anunciara el acuerdo con la japonesa Sumitomo y que el directorio aprobara la expansión del principal yacimiento que tienen en Chile, Quebrada Blanca, iniciativa que se valora en unos US$ 4.700 millones.

La agenda del norteamericano incluyó una reunión con el Presidente Sebastián Piñera, y también una íntima celebración con los colaboradores que tiene la empresa en Chile, dotación que subirá considerablemente en el corto plazo, de cara a la concreción del proyecto más caro en la historia de la minería privada en Chile.

Teck inicia una nueva etapa en su relación con el país, con la mirada puesta en situar el yacimiento ubicado en la Región de Tarapacá entre los más grandes del mundo durante la próxima década, justo cuando se espera un importante déficit en la oferta de cobre a nivel mundial.

-¿Con qué sensación se quedan luego de dar el vamos a Quebrada Blanca II?

“El equipo lleva trabajando por un par de años en esto. Estamos muy complacidos de llegar a este punto en este gran proyecto, de más de la mitad de nuestra producción aquí en Chile. Con esta iniciativa, la parte chilena de nuestras operaciones se convertirá en el 60% de nuestra división de cobre, lo que a su vez representa cerca de 25% de todo el negocio de Teck en el mundo”.

-¿Qué factores llevaron a Teck a dar el vamos al proyecto?

“Primero, que este es un gran yacimiento con recursos que han crecido cerca de 40% desde nuestra última publicación. Se puede sostener una gran operación, que probablemente se expandirá en el futuro. Además, la mina actual está casi agotada, la explotación comenzó a principios de los años 90, así que ya es tiempo de moverse a otro lugar.

-¿Con qué otros proyectos estaba compitiendo la decisión de avanzar hacia QB II?

“QB II es nuestra mayor prioridad, así que estamos muy enfocados en ello. Tenemos cinco proyectos mineros en total que se están moviendo de etapas desde prefactibilidad a factibilidad y a decisión de inversión. Uno más estaría terminando la etapa de factibilidad el próximo año, y otro, el año siguiente. Pero por ahora, QB II es nuestra prioridad”.

-¿Chile presentó mejores perspectivas en comparación con otras locaciones?

“Nos gusta el panorama que existe para el cobre. El mundo se está descarbonizando y electrificando, y la demanda por cobre se ve positiva. Mientras, en la industria es muy difícil levantar nueva producción porque hay muy pocos proyectos y la gran mayoría de las minas maduras están en declive, así que creemos que la demanda por insumos de cobre es fuerte y eso es una de las razones de por qué QB II es tan importante”.

-Esta semana se reunió con el Presidente Piñera. ¿Cuáles fueron los temas que se trataron en ese encuentro?

“El Presidente fue muy hospitalario y positivo respecto de nuestra inversión en Chile. Nos reunimos con él antes, en abril, y nos motivó a seguir con esta inversión. Hablamos sobre la naturaleza del proyecto, sobre el mayor apoyo al yacimiento con QB III sumado a QB II. Hablamos sobre Nueva Unión; él estaba al tanto de ese proyecto y de la etapa en la que está, porque ahora tenemos que pasar por el proceso de EIA a mediados de 2019. Él sabe que el gobierno es un socio en QB II y también Carmen de Andacollo, a través de Enami, con el 10%”.

“Conversamos también sobre empleo, porque habrá más de 10 mil nuevos empleos durante la construcción QB II y cerca de 2 mil trabajos permanentes, lo que es muy importante para el Presidente”.

-¿A ustedes les gustaría que hubiese mayores incentivos para la inversión extranjera en Chile?

“En cualquier economía la inversión, y directamente la inversión extranjera, es la llave para generar empleos a través de la construcción de infraestructura. Cuando ves países con economías más cerradas a la inversión extranjera, su PIB tiende a decaer. El capital es bastante flexible y móvil, puede ir a cualquier lado donde estén las mejores condiciones para invertir. Por lo tanto, cualquier cosa que haga más competitivo a Chile por sobre otros países respecto a la inversión extranjera, creo que sería muy positivo”.

-A su juicio, ¿existen las certezas en el mercado chileno que alienten más inversiones de este tipo?

“Estas son decisiones de inversión de largo plazo, y además muy grandes, de unos US$ 5 mil millones. Por tanto, el historial de los países es muy importante para aquellos que van a invertir. Si un país está cambiando sus políticas no va a ser un país muy favorable en términos de motivar la inversión; hemos visto muchos países así, pero Chile se ha mantenido estable en el sector minero, lo que le genera una buena reputación”.

-El proyecto tuvo un largo proceso de estudio ambiental. ¿Cómo se compara eso con lo que pasa en el extranjero?

“Hay muchas razones por las que el proceso tomó cinco años. Algunas están relacionadas con la operación previa y no directamente con QB II como tal. Creemos que en otros países es un proceso largo también. En Canadá el proceso solo para la extensión de vida de una mina, ni siquiera una nueva mina, toma siete años, por lo que hay desafíos”.

-Mirando el futuro, ¿cuáles son los principales desafíos para impulsar una nueva ampliación del yacimiento?

“Una de las cosas es que el yacimiento es más grande de lo que pensamos en un principio, y continuará creciendo. Cuán grande será la expansión, será algo que se determinará con estudios más adelante, tomará algo de tiempo, porque necesitamos hacer todo el proceso de consulta con las comunidades indígenas y todas las otras comunidades; hacer el proceso de EIA otra vez”.

“Pero tenemos buenas relaciones de trabajo con esas personas y creemos que podríamos sancionar cerca del 2024. Estamos muy felices de estar aquí y emocionados por la transformación de nuestra compañía”.