(AméricaEconomía) Bolivia fijó este 2019 como crucial para consolidar la industria de litio tras la puesta en marcha de la Planta Industrial de Cloruro de Potasio, explicó en entrevista con Xinhua el gerente de la estatal Yacimientos del Litio Bolivianos (YLB), Juan Carlos Montenegro.

El ejecutivo explicó que las riquezas, principalmente de litio, de los salares de Uyuni, Pastos Grandes y Coipasa, al sudoeste boliviano, posibilitan desde octubre del 2018, este año y hasta el 2022, la creación de una cadena de industrias con todos sus efectos multiplicadores.

Días atrás, el vicepresidente boliviano, Alvaro García Linera, expresó su convicción de que el litio será este año como la gran novedad continental para Bolivia por sus alcances, efecto multiplicador económico, fuentes laborales, ingresos, influencia regional y la generación de la cadena de industrias.

Montenegro dijo que hasta octubre de este año se entregará la planta de carbonato de litio. “Lo que viene luego es la planta industrial de carbonato de litio, cuya construcción ya iniciamos, una planta que ha sido diseñada para unas 15.000 toneladas de capacidad al año”, abundó.

La planta industrial de carbonato de litio, junto a la planta industrial de cloruro de potasio, que inició operaciones en octubre pasado, forma parte de la fase dos del proyecto de industrialización del litio en el Salar de Uyuni.

Se complementa a este gran emprendimiento industrial de Bolivia la planta industrial de baterías de litio que estará cargo de la empresa alemana ACI Systems.

Montenegro recordó que el gobierno boliviano lleva adelante la ejecución del proyecto de industrialización del litio, para lo que destinó una inversión de al menos 900 millones de dólares y comprende tres fases.

La primera fase comenzó en 2012, con el desarrollo del proceso tecnológico y la producción de plantas pilotos de fertilizantes que fueron comercializados principalmente en el mercado interno.

La segunda fase comenzó en 2016 con la construcción de las plantas industriales de cloruro de potasio y carbonato de litio para exportación, con sus respectivas piscinas industriales que permitan garantizar el insumo que se requiere para la producción de sales básicas.

La tercera fase es la producción de baterías de litio con la alianza de un socio estratégico que ayude en la comercialización del producto, la firma alemana ACI Systems.

“Estos emprendimientos grandiosos comenzarán a dar sus frutos. Sin duda este proceso va a revolucionar el mundo científico boliviano, va a revolucionar la industria boliviana, los ingresos de Bolivia, es un sueño hecho realidad”, aseveró.

 

El gerente de YLB manifestó que la tercera etapa de la industrialización del litio, que establece la construcción de plantas de hidróxido de litio, hidróxido de magnesio, cátodos y baterías de ion litio, generará ingresos brutos anuales de US$2.400 millones.

Sostuvo, en base a esas proyecciones, que la industria del litio generará importantes utilidades para el país: 51% a favor del Estado boliviano y 49% a su socia estratégica.

Descartó que la sociedad que firmó el Estado boliviano con la alemana ACI Systems signifique entregar los recursos naturales a transnacionales, como ocurrió en periodos neoliberales.

También dijo que la planta de litio prevé producir baterías para al menos 100.00 vehículos eléctricos al año.

“La planta de baterías está dimensionada bajo una capacidad de 8 gigawatts hora por año, en lo que es la producción de baterías; esto equivale para abastecer algo más de 100.000 vehículos eléctricos, esa es la proyección que se tiene”, precisó.

Apuntan principalmente al mercado europeo

Indicó que se prevé que las baterías de litio producidas en Bolivia abastecerán el mercado alemán, cuya industria automotriz eléctrica está en notable ascenso.