(La Tercera / Pulso) En busca de socios para consolidar la creación de una Special Purpose Company para desarrollar el denominado proyecto Energía y Aguas del Pacífico (Enapac), localizado en la Región de Atacama, se encuentra Trends Industrial, ligada al empresario Rodrigo Silva.

La iniciativa, de carácter multiusuario, podría superar los US$ 1.000 millones de inversión, ya que además de considerar la construcción de una planta desaladora de 2.600 litros por segundo de capacidad, también incorpora la edificación de una central fotovoltaica de 100 MW y su correspondiente línea eléctrica, más un reservorío de agua y ductos para trasladar el recurso a los potenciales clientes.

Así lo comentó el consultor de Trends Industrial para Enapac, Borja Blanco, quien además es director de la International Desalination Association y de la European Desalination Society, y por ende un experto en temas de desalación.

“Queremos consolidar una Special Purpose Company y a través de esa compañía buscar socios para que ingresen al 20% o 25% de la propiedad. El resto del proyecto se va a financiar con deuda”, señaló Blanco, quien además adelantó que si bien ya se cuenta con la autorización ambiental de la iniciativa, aún quedan autorizaciones pendientes.

En ese sentido, comentó que el inicio de las obras dependerá tanto de los contratos que se alcancen con potenciales clientes, como también de los plazos de duración de dichos convenios.

Lo anterior, dado que la iniciativa, cuyo público objetivo es el sector minero, tiene la característica especial de no abastecer a un sólo cliente, ya que gracias al reservorio y los ductos, el agua desalada podrá ser transportada a distintos demandantes a 100 kilómetros a la redonda, por lo que se estima que cualquier cliente ubicado en la Región de Atacama podría ser abastecido.

“Dependiendo de dónde estén los potenciales clientes se tendrán que hacer Declaraciones de Impacto Ambiental (DIA)”, indicó Blanco, precisando que la primera parte de la iniciativa, consistente en la planta desaladora suma unos US$ 500 millones, mientras que el resto de capital que se considera para la iniciativa tiene que ver con las otras obras, entre las cuales, la planta fotovoltaica es considera hoy como una opción, dado los actuales precios de la energía.

“Es un proyecto dirigido a la minería, buscando economías de escalas y múltiples clientes. La planta desaladora es modular. Su inversión dependerá de los contratos de compra de agua y de los plazo “, explicó.

Así las cosas, Blanco comentó que, de ser exitosa la iniciativa, podría ser replicada en otras zonas del país en el futuro. Mientras que fuentes al tanto, señalaron que la firma ha mantenido reuniones con posibles socios provenientes de los cinco continentes.

Demanda

En otra materia, el experto también señaló que a pesar de que hace algunos años existían varios proyectos de desaladoras en Chile en etapas conceptuales y de prefactibilidad, éstos fueron suspendidos por la incertidumbre frente al precio del cobre y la Reforma Tributaria que se realizó durante el gobierno de Michelle Bachelet.

En ese sentido, aseguró que muchas de esos proyectos tienen proyecciones a futuro.

Pese a ello, comentó que Chile es un país que atrae la inversión por su certeza jurídica, pero que temas como la demora en los procesos de aprobación ambiental podrían mejorarse.

“En Chile se tarda mucho el que invierte en un Estudio de Impacto Ambiental. (…) Ese proceso es complejo si se compara con lo que pasa en el resto del mundo. Chile es un poco excesivo en ese sentido”, aseveró.