Impacto de la guerra comercial

En los últimos meses los precios de los commodities han estado fuertemente influenciados por las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, situación que en particular ha afectado al cobre y hierro. Aun más, esta llamada guerra comercial ha hecho también que el Fondo Monetario Internacional (FMI) recientemente bajara su proyección de crecimiento mundial para este año y el próximo, de 3,9% a 3,7% en ambos periodos.

En esta misma dirección, la depreciación de las monedas en contra del dólar tiene un impacto negativo en el consumo de las materias primas, provocando un encarecimiento de las importaciones. La caída en las exportaciones de petróleo de Irán y los conflictos con Estados Unidos por el tema nuclear, por su parte, mantienen al mercado del petróleo tenso, provocando alzas en la cotizaciones de los referentes Brent y WTI.

La combinación de un menor crecimiento mundial con un precio del petróleo más elevado, y también con condiciones de tasas de interés más contractivas, podría resultar en un complejo escenario de disminución de la oferta mundial a nivel agregado.

Con respecto a la minería no metálica, el efecto de la guerra comercial entre Estados Unidos y China hasta ahora no es tan evidente, al menos en mercados como el del litio, potasio y nitratos. No obstante, existe una correlación entre dichas industrias, y si efectivamente se concretan las restricciones arancelarias que ha anunciado el gobierno de Estados Unidos, el impacto podría ser significativo.

Los menores precios de los commodities han significado una mayor cautela por parte de los inversionistas. Prueba de ello es el ajuste que hizo Cochilco a la cartera de proyectos de inversión en minería en nuestro país para los próximos diez años.

No obstante lo anterior, desde el punto de vista de los fundamentos de largo plazo de la demanda y oferta por materias primas y minerales, pareciera no haber cambios relevantes en relación al escenario de comienzos de año.

A pesar de que la economía china muestra señales de desaceleración, existe evidencia de que el consumo de materias primas en dicho país aún tiene espacio para seguir creciendo. Un ejemplo de esto es el sector construcción e inmobiliario, que se mantiene creciendo a tasas cercanas al 10%. Prueba de ello es que si bien el precio del hierro ha disminuido, no ha sufrido un desplome como se hubiera esperado que ocurriera, dado el tenso escenario internacional.

Esperemos que estas turbulencias que provocan incertidumbre, prontamente se vayan despejando y permitan recuperar el optimismo por parte de los diversos actores.