El ingreso de Tianqui a la propiedad de SQM

Es sabido que Tianqui, una de las tres grandes empresas productoras de litio en el mundo, hizo una oferta para comprar las acciones de Potash Corporation en SQM. Esta oferta es superior a la de otras grandes empresas tales como Rio Tinto y la tecnológica china GSR Capital, por lo que Tianqui tiene la mayor probabilidad de comprar en caso que sea autorizada por la autoridad chilena de libre competencia.

Potash Corporation de Canadá está obligada a vender sus acciones en SQM ya que recientemente la primera se fusionó con Agrium, también de Canadá, creando la mayor empresa de fertilizantes del mundo, con control sobre el 32% del mercado, estableciendo una potencial amenaza al precio de los alimentos. Mientras la autoridad de libre competencia de los Estados Unidos dio el visto bueno para esta fusión exigiendo la venta de instalaciones de fosfato y nitrógeno de Agrium en los Estados Unidos, las autoridades equivalentes de China e India decidieron que para concretarse esta unión Potash debe vender su parte en SQM y en la Arab Potash Company. Rusia, Canadá y Brasil aceptaron esta fusión.

La industria del litio está altamente concentrada en tres compañías, las que producen cerca del 70% del metal en el mundo en 2018. Estas son Albemarle de los Estados Unidos con poco menos de 30% de la producción mundial, la chilena SQM con 25%, y la china Tianqui con algo menos de 20%. Dos tercios de la producción mundial en 2018 se realiza en solo dos yacimientos, la mina de Greenbushes en Australia, compartida en partes iguales por Tianqui y Albemarle pero controlada por la primera, y el Salar de Atacama en Chile en donde hay dos operaciones separadas, una de Albemarle y otra de SQM. Por Convenio con Corfo estas dos últimas compañías no pueden asociarse para la extracción de litio.

Como antecedente, las tres mayores empresas productoras de cobre del mundo, Codelco, BHP y Freeport McMoran, produjeron el 26% del cobre refinado de mina en 2017.

El problema que debe resolver la Fiscalía Nacional Económica y el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia de Chile, creados en 2005, es si Tianqui puede comprar las acciones de Potash en SQM de acuerdo a la legislación vigente sobre libre competencia en Chile.

Algunos de las practicas evitadas por esta legislación incluyen la fijación de precios, la limitación de la producción, la asignación de zonas o cuotas de producción, las exportaciones preferentes a determinados compradores, la manipulación de procesos de licitación, la exclusión de actuales o potenciales competidores, y, desde luego, la existencia de ejecutivos o directores que sean vasos comunicantes con empresas competidoras relacionadas, efecto también denominado “interlocking”. Un acuerdo entre Tianqui y SQM podría dar lugar a algunas de estas acciones.

Por otro lado, aunque se exija el nombramiento de directores independientes, Tianqui tendría acceso a lo más preciado de SQM, su estrategia de negocios, sus planes de inversión y de operación, las oportunidades de crecimiento y muchos otros aspectos. SQM, en cambio, no tendría la información equivalente sobre Tianqui, creándose una situación asimétrica entre dos compañías que son fuertes competidoras entre sí.

Desde la perspectiva de la libre competencia sería potencialmente más complejo aún que Tianqui lograra el control de SQM ya que con ello la primera tendría el 57% del mercado, ganaría acceso a la tecnología de SQM, y adquiriría poder monopsónico. Este consiste en la venta a precios inferiores a los de mercado a un solo comprador, por ejemplo, una filial en el extranjero.

Aunque Tianqui no gane control de SQM es imposible predecir los conflictos de interés que podrían presentarse entre una empresa de estas características y el país, adicionalmente a los ya mencionados.

Con estos antecedentes a la vista y otros que se puedan agregar, hay que esperar que la Fiscalía Nacional Económica (FNA), entidad independiente al igual que el Tribunal de Libre Competencia, elabore sus conclusiones y se las presente a este para el fallo. Es crucial que el caso presentado por la FNA, así como el fallo del Tribunal, sean sólidos y contundentes, de forma que ello sea aceptado transversalmente en el país.

Finalmente, este no es un problema entre Chile y China, ni significa un rechazo a las empresas chinas. Es sólo la aplicación de una legislación ampliamente usada en el mundo. De hecho, si el comprador fuese la empresa china GSR Capital, la que no participa actualmente en la producción de litio, la legislación sobre libre competencia posiblemente no encontraría objeción alguna.