El promisorio futuro para el gas con los nuevos precios del petróleo

En Estados Unidos y muchos países del mundo ya se comienza a hablar nuevamente de retomar conversiones de flotas de transporte pesado (buses y camiones), barcos y maquinaria pesada que usa derivados de petróleo a gas natural y para funcionar con GNL y mini GNL.

El petróleo ha superado el nivel de los US$70 por barril, que sin duda causa mucha alegría en los que participan en la cadena de abastecimiento y sobre todo en las empresas y países productores, por lo que cabe preguntarse qué ocurrió para que este combustible tome esta nueva vertiginosa alza de precios.

Varios factores. El fuerte desplome de precios a partir de 2014 recorta proyectos de exploración y explotación, y los campos maduros continúan declinando, generando menos oferta. La Opep se pone de acuerdo y hace recortes de producción generando menos oferta.

Este nuevo ciclo de precios elevados, empero, generará una nueva ola para la irrupción de energías alternativas, que habían sufrido un freno por la competitividad del petróleo y sus derivados, principalmente en el segmento transporte, donde está la demanda nicho de este energético.

En Estados Unidos y muchos países del mundo ya se comienza a hablar nuevamente de retomar conversiones de flotas de transporte pesado (buses y camiones), barcos y maquinaria pesada que usa derivados de petróleo a gas natural y para funcionar con GNL y mini GNL.

En nuestra región, Chile con GNL importado y bajo reglas de competencia, viene haciendo una fuerte substitución de GLP, gasolina, diésel y otros combustibles pesados por mini GNL en industrias, comercios y maquinaria en minería. Con la llegada del GNL a Centroamérica ocurrirá lo mismo. Otros países en Asia están en la misma línea con este combustible, que sin duda es más limpio, flexible y competitivo.

En vehículos livianos, los usuarios preferirán los vehículos eléctricos. A esto debemos sumar las restricciones que ya existen en varios países para que vehículos propulsionados por diésel/gasolina no puedan circular en varias ciudades, principalmente en Europa y Asia. Algo así debería legislarse para el gas natural que contamina mucho menos que los derivados del petróleo si realmente queremos mitigar el cambio climático.

Finalmente, gran parte de los precios en los contratos futuros de suministro de gas natural ya no se vincularán más al petróleo, rompiendo el paradigma de “sube el petróleo sube el gas natural”. El gas natural comienza a tener vida propia. Por ejemplo los precios de gas en el Cono Sur indican que serán de competencia gas con gas y con GNL como techo o marcador de precio.

Mientras más alto los precios para el petróleo, más penetración de gas natural y energías alternativas en el segmento transporte, que es el nicho de demanda de petróleo actualmente