Proveedores de clase mundial “made in Chile”

Desde los primeros esfuerzos formales en 2010, mediante la alianza entre Codelco y BHP en pos de un programa para acelerar el desarrollo de proveedores de clase mundial, si bien existen casos de éxito, no se ha alcanzado un impacto significativo en la exportación de productos y servicios para la minería global: más de un 50% de los proveedores locales no exporta y menos de un 2% de las exportaciones del sector corresponde a productos y servicios en la cadena de suministro de la operación minera.

En base a un estudio de archivos, evaluaciones métricas y análisis cualitativos, las razones del fracaso son las siguientes:

  1. ¿Qué es un proveedor de clase mundial? No está formalmente definido. Hoy la caracterización es en base a quien participa versus el que no participa en el programa, comparándose en capacidades habilitantes, HSEC, gestión estratégica e innovación.
  2. Foco a nivel de proyecto. El análisis de éxito versus fracaso publicados oficialmente, se realiza a nivel de producto/servicio. No a nivel empresa. Una empresa mediocre, puede tener casos de éxito y viceversa.
  3. Métricas basadas en la auto-evaluación. El sesgo aspiracional se ve reflejado, por ejemplo, en los niveles de percepción respecto a una cultura pro-innovación. Los resultados son comparables a la percepción de empresas japonesas.
  4. Los argumentos son susceptibles a endogeneidad. Las empresas son demográficamente semejantes, pero aquellas del “programa de clase mundial” tienen dotaciones más profesionalizadas, son más internacionalizadas y poseen una relación de negocios más fuerte con la minería. ¿Esto es causa o consecuencia?
  5. Foco en la tecnología. Si bien el conocimiento técnico es relevante; es parte de una mirada más integral. El punto de partida asume un conocimiento de mercado base. ¿Es este conocimiento suficiente? Una empresa de clase mundial debe tener una orientación al mercado excepcional. Esto no se encuentra medido.
  6. Foco interno. El proceso nace de satisfacer al mercado local como prioridad y desde ahí a la exportación. Es entendible esta formulación y, por ende, el apoyo de las empresas mineras. No obstante, acota todo desarrollo a una necesidad interna. ¿Es nuestra minería la más progresiva? El programa debiese dar soporte a empresas que encuentran oportunidades fuera de Chile. Existe potencial por innovación inversa.
  7. Promoción. Se han realizado esfuerzos varios en comunicación. ProChile invierte dinero en puestas en escena en las feria de minería más relevantes del mundo con participaciones superfluas. Adicionalmente, en el caso de la marca Chile Mining, nuevamente se aprecia la falta de un racional concreto. Todo se hace desde una perspectiva muy táctica y estética de alto costo y bajo impacto.

Por lo tanto, existe un desafío que solo alcanzará respuesta cuando se integren las visiones de gobierno, privadas, académicas y otros actores relacionados, estableciendo una estrategia país que realmente permita desarrollar proveedores de clase mundial.