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Sudamérica y su gran potencial minero

La industria minera a nivel mundial vive un momento de desaceleración como consecuencia del menor precio de las materias primas. Pero hay señales que hacen mirar con optimismo el futuro, especialmente en el caso de nuestra región.

La industria minera a nivel mundial vive un momento de desaceleración como consecuencia del menor precio de las materias primas. Pero hay señales que hacen mirar con optimismo el futuro, especialmente en el caso de nuestra región.

Un ejemplo claro lo constituye Perú, país que además de contar con una gran riqueza geológica hoy vive un clima de mayor confianza gracias a la presidencia de Pedro Pablo Kuczynski. Así lo pudo comprobar este medio al asistir a la reciente feria Expomina, en Lima.

El Mandatario peruano se ha comprometido a trabajar por sacar adelante aquellos proyectos que se encuentran entrampados, especialmente por la oposición de las comunidades. Esto resulta clave para que el país siga avanzado en concretar la importante cartera de inversiones con que cuenta, y que según las cifras actualizadas Catastro Minero de Ingemmet, asciende a unos US$45.600 millones.

El avance que ha venido experimentado la minería en años recientes, con la entrada en operación de nuevos yacimientos, como Antapaccay, Constancia y Las Bambas, y ampliaciones como la de Cerro Verde, permitieron que entre enero y setiembre del presente año la producción de cobre del Perú alcanzara un total de 1,72 millones de tmf, superando el récord de 1,70 millones de tmf de todo 2015, según cifras del Ministerio de Energía y Minas (MEM).

El gran desafío para la administración Kuczynski viene por el lado de las comunidades. La oposición de algunos sectores, principalmente por temas medioambientales, ha frenado la materialización de iniciativas como Conga y Tía María, en tanto que recientes protestas han paralizado temporalmente la operación de faenas, como Las Bambas y Constancia.

[La actividad minera en la región mantiene su atractivo y potencial para seguir creciendo y ser un motor para el desarrollo de estos países. Y como lo demuestran los ejemplos de Perú y Argentina, las señales adecuadas por parte de la autoridad son clave.]

En el caso de Argentina, el advenimiento de la administración de Mauricio Macri también ha permitido cambiar el escenario para la actividad minera, dando cuenta de la importancia que tiene contar con un clima político que dé señales atractivas para la inversión. Es así como la salida del cepo cambiario, la reapertura del crédito internacional y permitir la repatriación de dividendos, entre otras medidas implementadas por el nuevo Gobierno Nacional, han sido bien recibidas por el sector.

La Cámara Argentina de Empresarios Mineros (Caem) destacó en el marco de la reciente convención Argentina Mining que la industria lleva invertido en lo que va del año más de US$1.000 millones y para el bienio 2017-2018 estimó al menos otros US$5.000 millones en proyectos que ya están en etapa final de diseño.

En este escenario el litio aparece como un gran protagonista. Un informe de CRU Consulting que presentamos en esta edición subraya que la participación de Argentina en la oferta mundial de este producto aumentaría de 11% en 2015 a 18% en 2025.

Chile, en tanto, mantiene su condición de potencia minera, pero su industria enfrenta relevantes desafíos, especialmente en materia de costos. Cifras entregadas por el Consejo Minero -gremio que agrupa a las grandes empresas del rubro- indican que el año pasado los costos de producción de cobre alcanzaron, como promedio, los US$2,16 por libra, sobrepasando a sus pares a nivel global en 5,4%.

En la otra cara de la moneda el país cuenta con una cartera de proyectos del orden de los US$49.200 millones.

También es destacable el impulso que ha recibido la industria en Ecuador, donde avanzan en distintas etapas iniciativas como Mirador (cobre), Fruta del Norte (oro) y Cascabel (cobre). En tanto en Colombia el repunte que ha experimentado el precio internacional del oro está favoreciendo el desarrollo de estas inversiones.

En resumen, la actividad minera en la región mantiene su atractivo y potencial para seguir creciendo y ser un motor para el desarrollo de estos países. Y como lo demuestran los ejemplos de Perú y Argentina, las señales adecuadas por parte de la autoridad son clave para favorecer este dinamismo.