Radiografía a las operaciones de Antofagasta Minerals

La gerente técnico de Procesos del grupo, Cecilia Arrué, expuso recientemente sobre la marcha de cada una de las faenas. Reconoció que están repensando sus expansiones mayores.

Avanzar en el reconocimiento geometalúrgico de sus yacimientos -así como en el geotécnico- y mejorar la confiabilidad en sus procesos, son dos prioridades que cruzan las faenas de Antofagasta Minerals. Así lo planteó Cecilia Arrué, gerente Técnico de Procesos de la Vicepresidencia de Operaciones del grupo minero.

En el marco de una presentación realizada en Expomin, la profesional -recientemente designada miembro del Directorio de Minera Zaldívar- entregó un detallado panorama de la marcha y los desafíos en términos productivos que la compañía enfrenta en sus cuatro faenas: Centinela, Antucoya, Zaldívar y Los Pelambres.

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Cecilia Arrué participó en el 2° Seminario Innovación en Minería y Procesamiento de Minerales. En la foto, acompañada (de izq. a der.) por Francisco Costabal, de Freeport McMoRan; Bernardita Fernández, de Collahuasi; y Juan Pablo Hinojosa, de Lundin Candelaria.

Centinela

La principal faena del grupo en la zona norte es Centinela, respecto de la cual recordó que tenía una promesa de procesar en la concentradora 97.000 tpd, pero no llegó a ese valor. Esto, por dos razones: “Quedamos cortos en la estimación de dureza (del mineral), por lo tanto el molino SAG que pusimos no tenía la potencia suficiente, y porque innovamos en el tratamiento de relaves; definimos que íbamos a hacer un depósito de relaves espesados con un porcentaje de sólidos de 67% o más, y pagamos el precio de la innovación y de no tener toda la información suficiente”, admitió.

Para revertir este escenario implementaron el proyecto Aseguramiento de Capacidad de Diseño (ACD), que supuso la instalación de una planta de chancado secundaria y agregó tres espesadores de pasta en la línea de tratamiento de relaves, para, primero, poder lograr procesar todo el volumen y, segundo, alcanzar el porcentaje de sólidos que estaban definidos en la RCA. “Eso afortunadamente ya está casi consolidado”, sostuvo Arrué.

Indicó que en los últimos meses se han acercado a las 101.000 tpd y que incluso han rozando las 120.000 tpd en momentos puntuales, lo cual es fruto de la inversión realizada, pero también de levantamientos de cuellos de botella más marginales, tales como cambios de diseño, de metodología de operación y un programa fuerte Mine to Mill, con el objetivo de asegurar la granulometría de alimentación.

En el caso del porcentaje de sólidos en los relaves esperados -tema relevante, porque el depósito fue diseñado asumiendo un promedio de 67%-, indicó que actualmente están en 65%-66% en forma bastante consistente. No obstante, debieron informar a la autoridad que a 67% de porcentaje de sólidos sólo llegan como peak. “Hoy tenemos como target 65% promedio mes en la operación (…) debemos definir cómo aumentamos la capacidad de nuestro depósito actual, o buscar uno distinto”, puntualizó.

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En esta misma línea, añadió que uno de los retos que tiene Centinela es mejorar la confiabilidad de la concentradora. Hizo notar que el coeficiente de marcha del SAG está dentro o sobre la media, sin embargo, tienen detenciones en los periféricos que hacen caer el sistema completo y les baja los rendimientos. “Estamos trabajando para poder determinar dónde están los cuellos de botellas, cuáles son las verdaderas fallas que atacar, la causa raíz de los problemas y mejorar la confiabilidad”, sostuvo.

También puso énfasis en mejorar el reconocimiento geometalúrgico: “Siempre la naturaleza nos sorprende, a veces son de volúmenes (de mineral) muy grandes que nos cuesta  mucho controlar, o más chicos que mezclamos y salimos del paso. En este caso, hemos tenido de ambos efectos, por lo tanto, estamos en una campaña fuerte -y a través de todas las operaciones- consistente en aprender más del material que tenemos; primero, para no tener estas sorpresas, que es donde perdemos dinero y eficiencia; y segundo, entender cómo podemos sacarle más provecho a las minas”.

Respecto de los planes de expansión (Desarrollo Minera Centinela), recordó que originalmente se pensaba en dos fases: una segunda planta concentradora -con molinos de rodillo en lugar de un SAG-para 90.000 tpd, con una potencial expansión a 150.000 tpd. Pero han estimado que esta alternativa quizá no es tan rentable, por lo tanto, “estamos en un proceso de evaluación, y ver si esto lo podemos hacer de forma más eficiente”, indicó.

Antucoya

En el caso de Antucoya, la mina más nueva del grupo, hizo hincapié en que su puesta en marcha fue bastante rápida y exitosa, y que uno de los factores clave para ello fue involucrar tempranamente a la gente de operaciones: “Vieron cómo se construyó la planta, saben dónde están las cosas, todos los detalles”. Es una instalación LX SX EW para 32 millones de toneladas como capacidad máxima, y actualmente están en 29 millones e incluso bordeando los 30-31 millones en los últimos meses.

En cuanto a los focos de preocupación, la gerente reiteró mejorar la confiabilidad, en este caso, del chancado, porque trabajan con materiales que son altamente arcillosos y que generan mucho polvo, “lo que es un tremendo desafío -advirtió-, porque a veces incluso impide la visibilidad dentro del área”. También avanzar en reconocimiento geometalúrgico y geotécnico del depósito.

En cuanto a planes a futuro, Cecilia Arrué comentó que primero deben sacarle provecho a lo que ya está instalado, pero como potencial expansión están pensando en una lixiviación ROM.

Zaldívar

En Zaldívar, faena operada por Antofagasta Minerals donde comparte propiedad con Barrick Gold, pasaron por una transición en 2017: “De estar muy acostumbrados a procesar óxidos, con una fórmula bien establecida, a sulfuros secundarios. Pero nos tomó por sorpresa, y cuando nos dimos cuenta, ya el impacto es un periodo de tiempo muy largo; Zaldívar tiene un tiempo de ciclo de 330-360 días, por lo tanto, si no cambiaste la receta, hoy eso va a pegar todo el año que viene y parte del siguiente”, explicó Arrué.

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Para enfrentar este impasse buscaron dentro de la compañía dónde tenían experiencia en tratamiento de sulfuros secundarios. Encontraron una solución en su antigua faena de Michilla: el proceso CuproChlor (adición de la sal de cloruro de calcio en la etapa de aglomeración). “Lo estamos aplicando con algunas limitaciones -subrayó-, porque Zaldívar no está construida para operar con ese nivel de cloruro en los equipos”. Esta tecnología les ha permitido salir de un “bache” de casi 50% de recuperación de sulfuros secundarios, para estar actualmente en niveles de 60%, en tanto que la meta es llegar a 67% -70%.

Y con una mirada más de futuro está el tratamiento de los sulfuros primarios, de gran potencial  en el yacimiento, pero sin las leyes de su vecina Escondida (por lo que -acotó- no se paga una planta concentradora). Están evaluando una alternativa al proceso CuproChlor, que es agregarle temperatura, lo que permite mejorar la recuperación y hacerla económicamente viable. “Lo estamos probando en Centinela, tenemos una pila de 80.000 ton de material que estamos piloteando”, adelantó la experta.

En el corto plazo, otro desafío es aprovechar la actual capacidad ociosa de Zaldívar, ya que las instalaciones de SX/EW están diseñadas para 165.000 tpa de cátodos de cobre, y actualmente producen unas 100.000 ton anuales.

Los Pelambres

En cuanto al principal activo del grupo, Arrué reiteró el gran reto que les significa la mayor dureza del mineral que registra Pelambres, que se ha traducido en que hoy están procesando unas 175.000 tpd, cuando esta faena llegó hasta 210.000 tpd. “Ése es un desafío de los grandes”, apuntó.

A pesar de todas las mejoras y optimizaciones que se han hecho, no es suficiente, por lo que desarrollaron el proyecto Expansión Incremental, INCO, que ya cuenta con la aprobación ambiental y está a la espera de la decisión del Directorio. Esta iniciativa, de US$1.300 millones, agrega potencia instalada para mitigar la mayor dureza del mineral y mantener la capacidad de tratamiento, de 190.000 tpd.

También considera una fase 2, pero al igual que en el caso de la futura ampliación de Centinela, dijo que la están repensando. “El desafío es cómo extendemos la vida útil, ya sea con esta fase 2 o con una mirada distinta, porque tenemos muchos recursos en Pelambres”, concluyó.